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  • gustavoaracena

El abc del proceso constituyente

- Nueva Constitución

o ¿Cuál es la importancia de la constitución?

La Constitución es el marco que definimos entre todxs para organizar nuestra vida en común. En ella definimos nada menos que cómo se distribuye el poder y las posibilidades de desarrollo individual y colectivo. ¡Esa es su importancia!

La Constitución no es solamente un tema de abogados y políticos. Es la norma más importante de la República, el rayado de cancha del cual nadie puede salirse, lo que pone las reglas del juego democrático.

- Plebiscito del 25 de octubre

o De qué se trata?

Por primera vez en la historia de toda la República de Chile, las personas con derecho a voto podrán decidir, mediante un plebiscito, si quieren iniciar un proceso constituyente para remplazar la Constitución vigente. Para ello tendrán que indicar su preferencia en dos votos.

o Primer voto:¿Quiere usted una Nueva Constitución?

Abajo estarán las opciones con sus respectivas rayas en que ese marcará el voto: Apruebo o rechazo. Se debe marcar una sola preferencia para que el voto sea válido.



o Segundo voto ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?

Abajo estarán las dos opciones: - Convención Mixta Constitucional: Integrada en partes iguales por miembros elegidos popularmente y parlamentarios o parlamentarias en ejercicio. - Convención Constitucional: Integrada exclusivamente por miembros elegidos popularmente. En este voto, también se debe marcar solo una preferencia para que no sea nulo.



- Mitos a derrumbar

o ¿Por qué hay gente que se opone a tener una nueva Constitución?

En democracia, lo natural es que existan posiciones diversas y que puedan expresarse libremente. Lo que no tiene justificación es el uso sistemático de las mentiras y la desinformación para generar temor y así evitar que ganen legítimamente las opciones “Apruebo” y “Convención Constitucional”. ¿Qué se puede hacer frente a eso? Informarse, conversar, intercambiar, contrastar las mentiras con hechos y datos verídicos.

o ¿Seremos como Venezuela si cambiamos la Constitución mediante una Convención Constitucional?

Por supuesto que no. Chile y Venezuela son países con historias y procesos políticos muy diferentes. Existe una campaña sucia que pretende asimilar el proceso chileno a lo sucedido en Venezuela. Es tan irracional como decir que nos convertiremos en Portugal, Colombia o Italia por el simple hecho de que en esos países también se ha recurrido a asambleas constituyentes para remplazar sus constituciones.

o ¿El proceso constituyente es plata perdida?

No, no es plata perdida. Los cambios que traen justicia y dignidad para todas las personas son el dinero mejor invertido. Con el proceso constituyente, Chile invertirá sus recursos en generar un marco fundamental que asegure igualdad, progreso y mejor democracia.

o ¿Cómo se ha cambiado la Constitución en otros países?

Existe muchas experiencias sobre diferentes mecanismos de elaboración de una nueva Constitución y en la inmensa mayoría de los casos, los resultados han sido muy positivos. Entre 1990 y 2015, en Europa ha habido 31 cambios constitucionales.

o ¿Es cierto que una nueva Constitución no me beneficia en nada?

Falso. Al regular nuestra vida en sociedad, la Constitución establece, por ejemplo, derechos sociales como salud, pensiones y educación. En otras palabras, estos temas cruciales dependen de que cambie la constitución para estar mejor garantizados. Es un beneficio fundamental. Por otra parte, los ciudadanos no somos clientes: somos los responsables de cambiar Chile para que sea un mejor país. Si queremos que nuestras preferencias e intereses estén reflejados en la Nueva Constitución, debemos participar.

o ¿Es cierto que el proceso constituyente va a dividir al país?

No tiene por qué ser así, depende únicamente de nosotros. El proceso constituyente es una oportunidad para que los chilenos y chilenas nos encontremos y volvamos a hablar de cómo queremos vivir juntos. Es una oportunidad de unidad, para ello debemos estar dispuestos a escuchar al otro a debatir con argumentos y estar dispuestos a cambiar de opinión por el peso del mejor argumento y a la luz de la evidencia y los hechos. Es más bien la actual constitución la que nos divide, porque sólo responde a la ideología de un pequeñísimo grupo de autores.

o Mejor reformar que cambiar la constitución

Esta Constitución está llena de “parches”. Cada una de estas reformas ha tardado años en conseguirse por los altos quórum exigidos (cantidad de votos que se necesitan para aprobarlas) y la resistencia de los sectores conservadores. Pese a que se han superado muchas de sus fallas, la actual Constitución sigue estableciendo reglas para un tipo de sociedad que ya no queremos: minorías bloqueando los cambios sociales, modelo neoliberal y derechos condicionados al poder adquisitivo. En definitiva, ¿para qué seguir parchando la Constitución actual si podemos tener una que al fin nos represente?

o ¿Es cierto que el proceso constituyente va a afectar al crecimiento y al empleo?

Eso es falso y es un chantaje de quienes quieren mantener sus privilegios. Cuando los países tienen buenas leyes aseguran el crecimiento y la estabilidad. Por el contrario, la actual Constitución nos ha llevado crecientemente a ciclos de inestabilidad. Es hora de poner término a esa incertidumbre estableciendo una nueva Constitución que dure por muchos años más y sea representante del Chile del Siglo XXI.

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